Las Médulas fue la mayor mina de oro a cielo abierto del Imperio Romano.
El método de explotación en las Médulas utilizado por Roma es conocido como ruina montium. Consistía en canalizar agua desde cotas elevadas mediante una extensa red de canales, embalsándola y liberándola de golpe para provocar el derrumbe controlado de las montañas y arrastrar el mineral aurífero hacia las zonas de lavado.
Sin embargo, nuevas investigaciones muestran una variación del método de explotación.
El proyecto ZAMRedH, coordinado por el CSIC con más de 20 investigadores de varias universidades, confirma que Las Médulas alberga la red hidráulica minera romana más extensa conocida: más de 800 km de canales, 29 depósitos y 32 canales dentro de un ámbito territorial que, con las nuevas evidencias, se amplía de unas 3.000 a 49.000 hectáreas.
A través de escaneos LiDAR y dataciones radiocarbónicas, el CSIC ha fijado la cronología de canales y galerías en los siglos I–II d.C. Además, la modelización computacional liderada por la Universidad de Vigo replanteó el funcionamiento de la ruina montium. El colapso del frente se explicaría sobre todo por el socavamiento mediante galerías, quedando el agua como elemento clave del lavado posterior más que del derrumbe en sí.

La minería aurífera romana en el noroeste peninsular se puede describir como una «obra de gigantes» que se extendió por Asturias, Galicia, León, Zamora y norte de Portugal durante los siglos I-III d.C. La red hidráulica superaba los 1.100 km de canales, empleando técnicas como la ruina montium para derribar montañas enteras con fuerza hidráulica.
En Las Médulas trabajaron entre 2.500-5.000 personas, removiendo 90 millones de m³ de material para extraer casi 5 toneladas de oro. El agua era esencial: se construyeron canales, estanques y túneles como los «Montes Furados» para desviar ríos y explotar arenas auríferas.

En la actualidad, la normativa española y europea protege este entorno como Patrimonio de la Humanidad, por lo que cualquier actividad extractiva está categóricamente prohibida.
Geológicamente, las vetas romanas están agotadas o tienen muy poca concentración de oro, lo que hace inviable desde el punto de vista económico una explotación moderna.
Las Médulas empezaron a explotarse por el emperador Augusto. Su explotación más intensiva se produjo con Nerón y el declive progresivo de la producción con el emperador Trajano, nacido en Italica cerca de Sevilla, y Adriano, criado en Hispania.
Había cuadrillas especializadas en excavación, transporte de agua, construcción de canales y lavado del mineral aurífero.
Bajo la supervisión de un procurator metallorum, funcionario imperial que gestionaba las minas estatales, estaban los técnicos romanos formados en hidráulica, topografía, geometría. Eran oficiales de ejército con formación militar e ingeniería que conocían tratados técnicos como los de Vitrubio. Muchos eran expertos en minería con experiencia previa en otras provincias romanas.

Roma perfeccionó las técnicas de minería de fenicios, griegos y etruscos. Explotaba minas en otras partes del Imperio (Dacia, Britania, Asia Menor).
Plinio el Viejo describió el sistema de ruina montium.
- Construcción de canales para traer agua desde las montañas. Los canales tenían una pendiente precisa entre 0.6% y el 1%, con un ancho aproximado de 1.28 m y profundidades de 90 cm.
- Algunos canales atraviesan la roca en forma de túneles, lo que subraya el nivel de ingeniería alcanzado.
- Acumulación de agua en depósitos situados sobre el terreno aurífero. Eran grandes volúmenes de agua que, al liberar su fuerza, provocaban derrumbes controlados que erosionaban el terreno y liberaban el oro.
- Liberación brusca del agua para fracturar el terreno por presión hidráulica.
- El lavado del aluvión servía para separar el oro; se hacía en bateas y canaletas.
Al colapsar la montaña, se creaban taludes y depósitos de arenas rojizas que son las que han perdurado en el paisaje actual.
Gaius Plinius Secundus, procurador romano en Hispania, 23 d.C.-79 d.C., vistió y describió Las Médulas en su obra Naturalis Historia, donde detalla el sistema de «ruina montium» para extraer el oro.
¿A dónde iba el oro romano?
El oro de Las Médulas era propiedad del Estado romano (fiscus) por lo que se enviaba a la capital provincial Tarraco y luego a las arcas imperiales de Roma.
Con el oro extraído se acuñaban las monedas de oro, aureus, para pagar a las legiones, obras públicas, monumentos, gastos administrativos, entre los que estaba la corte imperial, joyería, además de destinarse a la reserva de oro del Imperio.
