España llega al verano de 2026 con una situación muy favorable en materia de recursos hídricos. Las abundantes precipitaciones registradas durante el invierno y la primavera han permitido recuperar de forma significativa las reservas de agua embalsada, situando al país en una posición mucho más sólida que la observada durante los años recientes de sequía.
Según los últimos datos oficiales, los embalses españoles almacenan más de 47.000 hectómetros cúbicos de agua, lo que representa aproximadamente el 84 % de su capacidad total. Esta cifra supera ampliamente los niveles registrados hace un año y se encuentra también por encima de la media de la última década.
La recuperación de las reservas se ha producido principalmente gracias a las intensas lluvias registradas durante los primeros meses de 2026. Entre enero y febrero se produjo uno de los mayores incrementos semanales de agua embalsada de las últimas décadas, permitiendo que numerosas cuencas alcanzaran niveles cercanos a su capacidad máxima.
Las cuencas hidrográficas presentan actualmente una situación generalmente positiva. Entre las mejor posicionadas destacan las del Ebro, Duero, Guadalquivir, Guadiana, Miño-Sil y las cuencas cantábricas, muchas de ellas por encima del 85 % de capacidad.
Sin embargo, persisten diferencias territoriales importantes. Las cuencas del Segura y del Júcar continúan siendo las más vulnerables debido a una combinación de elevada demanda agrícola, presión urbana y menor disponibilidad natural de recursos hídricos. Aunque su situación ha mejorado respecto a años anteriores, siguen registrando niveles inferiores a la media nacional.
Desde el punto de vista del abastecimiento de agua potable, la situación es actualmente estable en la práctica totalidad del territorio nacional. Las grandes áreas urbanas disponen de reservas suficientes para afrontar la temporada estival y muchas de las restricciones aplicadas durante los años de sequía han sido levantadas. Las infraestructuras de regulación y almacenamiento permiten garantizar el suministro en condiciones normales de consumo.
Los mayores volúmenes de agua almacenada continúan concentrándose en grandes embalses situados principalmente en Extremadura y la cuenca del Tajo, así como en las principales cuencas hidrográficas peninsulares. Estas infraestructuras desempeñan un papel fundamental para el abastecimiento urbano, la agricultura, la producción hidroeléctrica y la actividad industrial.
A pesar de la recuperación observada en 2026, los expertos recuerdan que España mantiene una elevada vulnerabilidad frente a los ciclos de sequía debido a la irregular distribución geográfica de las precipitaciones y al impacto creciente de los fenómenos climáticos extremos. Por ello, la gestión eficiente del agua, la modernización de infraestructuras, la reutilización de recursos hídricos y el desarrollo de nuevas fuentes de suministro seguirán siendo cuestiones estratégicas para el país durante los próximos años.
